Uno de los principales desafíos que presentan las compañías, es otorgar plazo a sus clientes, más aún si se trata de empresas muy reconocidas que usualmente se apalancan en los pagos a proveedores. Estas cuentas por cobrar, si bien son muy seguras por la calidad de los clientes pueden afectar la preciada liquidez que toda empresa requiere.
Disponer de alternativas de financiación como el factoring es, sin duda, la mejor opción para las empresas. El factoring es un servicio financiero versátil que está siendo utilizado cada vez más por medianas y grandes empresas de la industria, el comercio y el sector servicios para expandirse internacionalmente. Sirve para el financiamiento de ventas a corto plazo y una cierta protección al tener a un tercero recaudando sus cuentas por cobrar. Su principal ventaja es obtener liquidez de inmediato, lo que permite, principalmente, el desembolso a tiempo de la nómina, gastos operativos y pago proveedores entre otros y seguir compitiendo en el mercado mundial, crecer en su productividad y cumplir con sus objetivos.